viernes 30 de septiembre de 2011

sin título


Me gusta ver como por las mañanas le das de comer a tus peces, pero lo que llama más mi atención es como inclinas tu cuerpo para verlos detenidamente uno por uno, como si supieras cual es cual, te quedas viéndolos como media hora y no sé qué pensaras y no sé si ellos hablan contigo telepáticamente o es que esconden un secreto extraño y sólo tú lo sabes.

Por la tarde también me di cuenta que le hechas agua a tus plantas y a diferencia de los peces a ellas les hablas, les dices como te fue en el trabajo , que ya tienen que cambiar de color, que se apresuren en crecer, que te encanta como quedaron en el lugar que las pusiste, que hoy es viernes; con ellas te sueles quedar casi 40 minutos sentado en el piso viéndolas, hablándoles y tocándolas, tú dices que ellas te escuchan y yo creo que con el pasar del tiempo te vuelves más divino, por lo menos para mí.

Tengo algunos recuerdo de mi niñez que se ven como si fuera una cinta vieja que solo puede apreciarse por partes, como cuando preparabas mis biberones o manejando bicicleta en nuestro pueblo, recuerdo cuando me decías que tengo que ser fuerte, que no debo llorar mucho, recuerdo también cuando me rompí la cabeza por traviesa y tú te asustaste mucho, sé que casi lloras pero que no demostraste inseguridad porque tu tenías que ser el fuerte, mientras yo lloraba; nuestras tardes en la playa frente al mar viendo como el sol se junta como él ,y también se me quedo esa frase tuya: “ Somos del mar pequeña, somos descendientes de Naylamp”.

De todas los trabajos que hiciste después de que botaron de esa empresa que nos daba estabilidad económica, me he dado cuenta que he estado detrás de ti haciendo lo que también hacías, lo primero fue ir a pescar tenías tres redes en el muelle ( yo nunca fui a ese muelle) pero te veía salir a las 4 de la madrugada para traer algo que comer o venderlo; tu ,como siempre quisiste que las cosas en casa no cambiaran mucho, por eso traías un pescado para freír y tomarlo con café pasado muy caliente, yo lo lavaba, le sacaba las tripas y tú lo freías o a veces Cintia, porque mamá se iba temprano a trabajar a la tienda; eran los mejores desayunos de mi vida, las mejores horas, viéndote reír, viendo cómo te enojabas porque yo dormía mucho o porque no había limpiado la casa, a veces me asustabas, ya sabes tu cara de enojado no me gusta para nada pero igual eres toda mi vida.

También recuerdo la pequeña distribuidora de gaseosas que pusimos en Chiclayo, las bicicletas que nos regalaste a mi hermana y a mí para navidad las utilizamos para repartir las gaseosas a todas las bodegas del pueblo donde vivíamos ( Puerto Eten), puedo visualizarte en estos momentos con tu gorro blanco, un polo celeste y un short que combina con este, unas zapatillas bien bonitas; nunca podré combinar la ropa como tú lo haces, yo siempre seré la loca como tú me dices que se pone lo primero que encuentra, tu muy bien sabes que no importa eso, pero tú dices que como nos ven nos tratan y en eso tienes razón, otros trabajos que has tenido son lo de mesero en la Isla del Paraíso, trabajas toda la madrugada y llegabas a casa a las 9.00 am a contarnos como por el día de la mujer las señores les tocaban el trasero a los mozos, con mis hermanos y con mamá reíamos muchos con lo que nos contabas, gracias por soportar tanto por nosotros.

He crecido, tengo 22 años y tú sigues viéndome con la misma ternura que cuando niña, viéndome como tu apoyo en casa, debo confesar que me encanta toda la confianza que en mi depositas, me encanta cuando me dices “voluble” y mamá dice que estoy loca y yo le responda : Mami eso se hereda y todos reímos a carcajadas porque ella no se da cuenta que le digo loca indirectamente, me encanta irme a meter a tu cama cuando estas con mamá ahí y con cualquier pretexto echarme entre los dos y que me abraces y me digas que estoy flaca ( eso es mentira), me gusta cuando vas a mi cuarto a levantarme para tomar juntos desayuno, me gusta que me digas que la decisión la tomó yo, me gusta que siempre me aconsejes como amigo , me gusta que no tengas canas a pesar de tu más de medio siglo aquí en la tierra, me gusta ver cómo te quedas dormido a las 10.40 pm mirando el noticiero, me gusta verte frente al monitor sacando cuentas o cuando cuentas tu dinero y yo te digo que así penaras , es que nuestra relación no es de padre e hija ( porque se llegarían a confundir de que si yo soy tu madre y tu mi hijo) porque te trato como mi hermano, porque te digo viejo verde, porque tú me dices que te iras a ver a un cuero( mujer) y a mí me jode más que a mamá ( porque yo soy recontra celosa contigo), porque sé que me amas, como lo haces con mis demás hermanos, porque tú eres mi cómplice, porque siempre he dicho que no admiro a nadie pero a ti sí, porque eres la fuerza de la casa.

Pero tengo miedo de algo, tengo miedo de perderte, tengo miedo de que algún día pueda decirte adiós para siempre y a veces he pensado que es mejor que tú me digas adiós a mí y te quedes para siempre en este mundo; pero sé que te dolerá mucho y yo no sería capaz de hacerte tanto daño.

PAPI por favor nunca nos digamos adiós, nunca me dejes , eres mi vida junto con mamá y con Cintia, Almendra y Juan; te agradezco porque eres el mejor padre del mundo , aunque suelo quejarme que no medas permiso para ir a bailar o al cine, te quiero , Dios acertó contigo al escogerte como mi padre y tú no fallaste al escoger a mamá como tu compañera y no fallaron al traer a mis hermanos al mundo, no sé si fallaron conmigo… Solo puedo decirte que eres la persona más genial de este mundo, no existe adjetivo para poder calificarte y no es que mañana sea el día del padre o porque es tu cumple , solo que hoy te vi tomar café muy caliente y te vi tan tierno y tú me miraste y me dijiste: te quiero hija.

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